martes, 11 de agosto de 2009

Investigacion Social

En la actualidad es extraordinario lo pertinente y asertiva que puede llegar a ser la investigación en el desarrollo de la gestión social. Las nuevas demandas de la sociedad conllevan a pensar y generar nuevos estilos de participación que contribuyan a la idea de reinventar el presente y construir el futuro, es decir, intervenir y ver la situación social como la oportunidad de producir conocimiento.
Si bien a través de la investigación se puede transformar la sociedad y sosegar sus problemáticas, también hace posible el trabajar por el futuro deseado, esto mediante la identificación de las circunstancias y la sustitución de las situaciones deficitarias para garantizar así, el bienestar humano. ¿Es factible entonces construir y lograr el cambio? Sí, a partir del aporte de conocimiento desde la investigación y la comprensión de la realidad. A pesar de lo anterior, existe en la sociedad una concepción generalizada, una idea errónea sobre la investigación; se ha pensado a lo largo del tiempo la investigación como algo complejo y propio de personas en edades avanzadas, sin embargo, este pensamiento es erróneo, debido a que contrario a lo que se piensa, no está tan lejana del mundo real y de cualquier persona, puesto que su objeto como se dijo anteriormente, es precisamente dar respuesta y solución a problemas y necesidades propias de la vida diaria; los hechos lo demuestran; la mayor parte de los inventos en el mundo son producto de la investigación, inventos que surgen como respuesta a la cotidianidad, ya sea para agilizar procesos, mejorar la calidad de vida, propiciar la eficiencia, procurar el bienestar, etc.
Como es sabido la investigación propende un acercamiento a la realidad con el propósito de entenderla e influir en ella, de la misma manera organizar acciones que contribuyan al bienestar común y a dar respuesta a las situaciones que se presentan en un contexto determinado, esto gracias a que los resultados de una investigación pueden ser útiles y favorecer la creación de propuestas para la solución de problemáticas en alguno de los escenarios de la sociedad; dichas problemáticas, son las que surgen de acuerdo a las dinámicas de la sociedad contemporánea y son el resultado de las demandas de la misma, ya sea en materia de conocimiento, de tecnología, de experticia, en fin, en una serie de campos muy amplios que abarcan todos los niveles de la sociedad. A partir de esto se ve la necesidad de generar algún tipo de intervención, una intervención que puede ser lograda a través de la investigación, puesto que es ésta la que al final tiene la posibilidad de dar respuesta a los problemas que surgen en esos campos y la que cumple los requisitos para ser la oferta de esa demanda. Es por esto que en la medida en que la sociedad comprenda el valor de la investigación como alternativa para la identificación de obstáculos, podrá decirse que se está un paso más cerca de una acción efectiva y fundamentada sobre los conflictos propios de su contexto, además de tener la posibilidad de idear soluciones significativas y pertinentes para la situación social propia de su ambiente. Por esta razón, la invención de modelos que auspicien el proceso de cambio social, en sí la acción ante el conflicto, son creados a partir de la búsqueda de la información y la indagación; de ahí la importancia de la investigación aplicada y la sistematización como productora de conocimiento, igualmente adquiere importancia la adopción de actitudes, posturas y comportamientos reales ante los problemas de una sociedad y desde ahí tratar de aportar conocimientos y tecnologías para la conversión y renovación del contexto.
Por otro lado, es relevante decir que la relación que se presenta entre el contexto y la investigación, es importante en la medida en que facilite el ver más allá, identificar las circunstancias, acercarse y sacar conclusiones, es decir, esta relación es apreciable en la medida en que se puedan formular nuevas teorías, organizarlas, darles consistencia y buscarles una utilidad, de manera que se puedan aplicar los resultados para dar solución a situaciones, conocer las circunstancias y finalmente influir en la realidad que se estudia. Así las cosas, se puede decir que la investigación parte de la realidad, se aproxima a esa realidad, la analiza, intenta comprenderla y genera hipótesis, con lo que pretende subsanar en la medida de lo posible las problemáticas que en esa realidad se perciben. Mediante el conocimiento de las condiciones lo que se favorece es el diseño de estrategias de desarrollo y mejora de la calidad de vida de la población; al utilizar la investigación como herramienta se pueden trascender límites, reconocer oportunidades, comprender sucesos, confrontar postulados y finalmente generar acciones. Bien pareciera por todo lo anterior que la investigación está estrechamente ligada al progreso, debido a que si se conoce el problema al que se enfrenta es posible darle solución, si por el contario se desconocen los alcances y repercusiones de una situación será muy difícil idear alguna medida. No es en vano que los países desarrollados y las llamadas “potencias” realicen grandes inversiones en incentivar la producción científica y la investigación.
Es importante tener en cuenta que a pesar de que la investigación debe ser usada como fuente de conocimiento válido, también es refutable y debe ser orientada a la ampliación de fronteras y la comprensión de lo desconocido, teniendo en cuenta la importancia del análisis sobre lo que es útil para el proceso y para el objeto de estudio. Aquí conviene detenerse un momento a fin de insistir sobre la importancia del análisis en la investigación ya que precisamente de ese análisis depende que se puedan generar resultados satisfactorios, los que pueden representar avances, algún modelo o plan de acción para dar solución a situaciones a partir de su aplicación e implementación. En la medida en que se tiene la posibilidad de captar la realidad y conocer los problemas, hay una aproximación al bienestar colectivo, debido a que si se comprende y se interviene es posible efectuar algún impacto social e interesarse en la realidad, registrado esto, al tener conocimiento y dar solución a situaciones sociales desde la investigación se puede lograr un cambio significativo y así llegar al desarrollo.
Queda definido entonces, que es labor de la investigación indagar sobre las situaciones sociales que acaecen a diario en la sociedad y que es necesaria su intervención en la búsqueda de posibles soluciones a los conflictos que se presenten, por lo tanto es necesario que “el fortalecimiento de la investigación en las situaciones sociales sea un reto impostergable, porque los problemas que le atañen están lejos de resolverse, se tornan cada vez más complejos”(Bonilla y Rodríguez), con lo que se hace referencia a que las situaciones en lugar de tender a simplificarse se complican y es notable la existencia de una indiferencia proliferada, es por esto que se hace necesario llamar la atención del investigador como responsable de dar solución a los problemas a partir del conocimiento de lo social, si se pretende llegar a una verdadera transformación social.
Finalizando la investigación debe atender a los requerimientos de la sociedad, debe estar enfocada a las áreas de demanda y consumo de conocimientos y tecnología. Debe buscar pasar de un mundo real dado a un mundo real transformado a partir de su largo alcance, ya que la investigación y la transformación van en la misma línea, están correlacionadas y por tanto es inconcebible el progreso sin investigación. De otro lado, Las soluciones investigativas pueden constituir la oferta a la demanda de la sociedad, porque al fundamentar las tomas de decisión en el sector del desarrollo social se puede tener una fuerte base investigativa para apoyar sus decisiones, lo que permitiría que los investigadores se vincularan y tuvieran participación en el liderazgo social, enfocando la investigación a la construcción de modelos de interpretación de y para los problemas sociales. Lo anterior sumado al hecho de que la investigación responde a problemas específicos de la sociedad en todos sus niveles.
Para concluir, en la medida en que se genere conocimiento y se aplique al beneficio de la sociedad se podrá estar más cerca de un progreso social y de la transformación del futuro; puesto que si no hay investigación el mundo se estanca, ya que no todo está dicho y no hay verdades absolutas, además con la falta de investigación se frena el progreso. En palabras de Barragán: “la ciencia avanza a medida que logre plantearse y resolver problemas, es más, el progreso del conocimiento se da en la medida en que se descubren, se aclaran y se resuelven nuevas dificultades”.

Cambio Paradigmatico

Las sociedades a lo largo de la historia han atravesado por etapas de grandes transformaciones, podría decirse que pasan por una serie de cambios dramáticos que hacen que su forma de ver el mundo se venga abajo, abriéndole paso a una nuevo estilo de pensamiento, a una concepción diferente del contexto, a un conjunto de ideologías que procuran un giro en la percepción que tienen los individuos de su realidad.
Con el fin de una era, comienza una nueva; se percibe un cambio y se rompe un paradigma; Este es el caso de la sociedad contemporánea, en la que se pasa de la concepción de factores productivos estrictamente materiales, a uno esencialmente inmaterial: el conocimiento, quién pasa a ser el recurso principal; como lo dice Peter Drucker (1993) en su libro La Sociedad Postcapitalista[i]: “El verdadero recurso dominante y factor de producción absolutamente decisivo no es ya ni el capital, ni la tierra, ni el trabajo. Es el conocimiento”, es decir, éste ya no es sólo una herramienta, sino que es el eje de la transformación, es el que cambia la estructura de la sociedad, su esencia económica, política y productiva; adquiere el carácter de elemento básico como promotor de la innovación, actividad que no es otra cosa que la aplicación del conocimiento al trabajo.
A lo largo de la historia se ha podido observar como el conocimiento es el constructor del cambio de la economía, donde no sólo es el agente regulador del mercado sino también de la tecnología y las herramientas técnicas, de ahí que la denominada sociedad contemporánea articule sus cambios en torno a la formación, y es que es claro, la educación le da herramientas al individuo para que transforme la información y con ésta su realidad; ya que es la puerta de ingreso al conocimiento, y es este último el que permite la creación de un punto de vista diferente que confluye en el avance de la civilización, en el cambio de la estructuras sociales de las creencias de los individuos , en el desarrollo político y económico. .
[ii]Según Sally Burch (2006), “El concepto de “sociedad de la información”, como construcción política e ideológica, se ha desarrollado de la mano de la globalización neoliberal, cuya principal meta ha sido acelerar la instauración de un mercado mundial abierto y autoregulado”. Además esta sociedad es insignia del modelo de progreso ideal, junto con la necesidad de ruptura de las políticas pasadas para lograr la apertura de los mercados. Así mismo se considera que aludir al cambio en las últimas décadas, es como ir en reversa y tratar de hacer a un lado lo que es inevitable, todo esto llevado a la ejecución de la interconexión del hombre con el mundo digital, de donde el papel desempeñado por la tecnología establece una articulación funcional con el sistema productivo.
Habría que decir también del conocimiento que entre otras cosas sirve para aprender a hacer uso de las herramientas, de darles utilidad y sacar beneficio. Además, cuenta con una gran ventaja, independientemente de donde se aplique, la persona que lo posee puede llevarlo consigo a dondequiera que vaya, y hacer uso de él en cualquier momento e instancia. La información por su parte, está a favor de la sociedad en cuanto a que promueve la eficiencia, agiliza procesos, mejora condiciones de vida y aumenta las oportunidades, gracias al acceso a ésta, las personas poseen instrumentos para fundamentar sus decisiones y cuentan con alguna base teórica para respaldar sus juicios, al mismo tiempo que encuentran ventajas comparativas y fomentan la innovación tecnológica.
Siguiendo esta línea, su difusión gracias a las herramientas técnicas, ha logrado algún grado de interconexión entre las diferentes culturas, lo que ha generado una sociedad informada y globalizada; lo anterior tiene su cimiento en que a medida que la tecnología fue conquistando el mundo fue dejando a su paso una civilización mundial, es decir, una difusión de la información a escala global lo que generó cierto avance en la humanidad, que fue impulsado por un cambio radical en el significado de conocimiento.
En el mismo sentido, con la nueva sociedad interconectada, el conocimiento adquiere el carácter de bien público, es decir, si éste produce invenciones, mejoras tecnológicas y cambios radicales que en alguna medida ocasionan un impacto social, es porque de su naturaleza se desprenden reacciones y efectos que benefician a la comunidad. Contrario a lo que planteaba Sócrates sobre un conocimiento que solo está en función de si mismo, el mundo contemporáneo emplea uno que hace eficiente al que lo posee, que lo capacita para saber que decir y que por ende lo hace avanzar y alcanzar el éxito, pero no es sólo un progreso personal, sino también un progreso colectivo debido a que la sociedad se beneficia; es decir, hay un cambio en su significado, pasa de ser un concepto individual e intrínseco a un bien común, algo útil, un elemento articulador de una nueva generación.
Llegado a este punto se puede decir que la educación adquiere un nuevo significado en la sociedad contemporánea, ya que la formación es la que da pie a un conjunto de personas instruidas y capacitadas, esto en el sentido de que es en el proceso de aprendizaje donde se puede acceder a la información, y es a través de la apropiación y transformación de la misma que se producen nuevas formas de conocimiento. La educación capacita y hace que las personas tengan más herramientas para contribuir al cambio social, a mayor información y acumulación de conocimiento mayor será la mejora estructural.
La idea es que una sociedad mejor informada requiere en primera instancia un uso permanente de la información y en segundo lugar la producción continua de la misma, siempre que esta sea información relevante y de calidad. Lo anterior debe fundamentarse desde la formación, asimismo en el proceso de aprendizaje, ya que es allí donde se le da una interpretación adecuada, se fomenta la generación y apropiación del conocimiento.
De manera que es el conocimiento el que orienta la sociedad, ya que son las personas instruidas las que tienen la información, la capacidad de dirección y son los que en última instancia coordinan los esfuerzos de las personas hacia el progreso y el desarrollo de la civilización; dicho esto, las personas instruidas son quiénes tienen la facultad para asignar sus conocimientos a usos productivos, creación de herramientas, mejora de la calidad de vida, agilización de los procesos, entre otros. Siendo así, el conocimiento el que favorece el desarrollo de habilidades y capacidades, el que puede generar algún grado de especialización en las personas si se hace un buen uso de la información
Hay otro aspecto importante, el conocimiento es la causa principal de un nuevo modo de desarrollo, consolidado en la historia de la humanidad, como una apuesta a la revolución de la información que se maneja, hacia el conocimiento a grandes escalas para construir, transformar y moldear el futuro de la comunidad. Del mismo modo se considera que la sociedad de la información y del conocimiento son muestras de peso para enfrentar la realidad del hoy con la idealización del mañana, como dice Becerra[iii] (Becerra, 2002), “El proyecto de la Sociedad de la Información, está basado en tres ideas-fuerza: la liberalización, la desregulación y la competitividad internacional”, donde no sólo se necesita de estas tres, sino también de la convicción del hombre ante una nueva lógica de conocimiento y de acumulación de capital, creando una exaltación de los valores de progreso y prosperidad.
Por otro lado, no todo es bueno, esta repentina necesidad de conocimiento que se ha despertado en el hombre en los últimos años también incluye algunas desventajas; si se piensa por ejemplo en qué puede controlar su sed de información, no se va a obtener repuesta alguna, puesto que no hay forma de detener el apetito desordenado de los seres humanos. Asimismo, si se tiene en cuenta que el conocimiento es un factor productivo, puede decirse que intrínsecamente otorga algún grado de poder a quién lo posee y no existe ninguna garantía de que el individuo no sea dominado por sus intereses personales – codicia, ambición, sentimientos propios de los seres humanos- y lo utilice para beneficio propio.
Lo que interesa aquí es que la capacidad de producir conocimiento nuevo o modificar el existente es lo que le da al hombre contemporáneo un elemento diferenciador. La experiencia, el aprendizaje, la formación y la metodología son los que configuran el conocimiento, y por tanto los que le dan valor agregado a los seres humanos.
Por su parte, la sociedad del conocimiento es resultado de la investigación científica puesto que a través de la investigación es que se configura la comprensión de la realidad y por tanto su transformación; con la investigación, los descubrimientos y el nuevo conocimiento se generan cambios dramáticos y revoluciones en la forma de ver las cosas. Las nuevas civilizaciones e ideologías son simplemente un resultado de la articulación y trascendencia de la información.
No cabe duda entonces, de que el conocimiento es la clave para la transformación y el desarrollo; no es en vano que las principales potencias mundiales y los países emergentes realicen grandes inversiones en la educación como vía única para la producción de conocimiento; ya que es éste último, el que generalmente da como resultado un constante crecimiento y un eficiente desarrollo económico. En el mundo, existen gran variedad de casos en los que la formación de una población instruida ha marcado la pauta de su consolidación como potencia, por mencionar alguno, se encuentra el caso chino, donde una sociedad educada e informada ha garantizado el ingreso de éste al grupo de los países más industrializados. En suma, el conocimiento promueve el desarrollo, la evolución y el bienestar de la sociedad, en la medida en que se produce, se mejoran las condiciones de vida y se hacen invenciones. Se puede decir, que sin éste hay extinción, atraso y se frena el proceso evolutivo.
Para concluir, cabe señalar que la sociedad de la información se deriva de las necesidades de las generaciones actuales, en específico de las necesidades de bienestar y mejor calidad de vida, de difusión de la tecnología, de la informática y las comunicaciones, así como del establecimiento del conocimiento como medio principal para acelerar el desarrollo de las naciones. El ser humano por medio del conocimiento, ha alcanzado una evolución y construcción del mundo en que habita, el cual está cada día más interconectado y necesitado de avances tecnológicos; es así como la inversión en generación de información se articula como elemento clave en la formación de una sociedad nueva.

lunes, 27 de julio de 2009

Gran Estanislao

Cuando nos encontramos con un texto como el que nos presenta Zuleta, que se va mas allá de la simple información, que nos introduce en una crítica interna tan grande, que nos cuestiona un habito tan cotidiano como es la lectura y además de hacer los cuestionamientos totalmente enriquecedores, se da labor de dar pautas para que se convierta o se transforme dicho habito para que de esa manera sacarle el mayor provecho, dejar volar por completo el espirito en ese momento y adentrarse en un mundo ideado por unas simples letras; es la labor de un personaje como Zuleta.
A partir de los lineamientos expuestos por Zuleta, el que más lleva a un cuestionamiento realmente critico, es el de lo desviado que tomamos el verdadero sentido de la lectura, de leer por qué no lo “imponen”, de leer sin la elaboración de un código común con el autor, de no adentrarse de manera completa en el texto, de creer que no se tienen los suficientes conocimientos como para abordar un autor que, según un modelo educativo “caótico”, debemos de tener, que según esto el aprendizaje se convertiría en una escalera, donde en cierto tiempo se adquieren unos conocimientos que abordaran un tema en especial y así sucesivamente, dejando totalmente cerrada la puerta para ahondar más, para el autoaprendizaje, para dejar llevarse por un espíritu conocedor. Da ejemplos claros de textos que en su naturaleza no requieren ningún conocimiento en especial, simplemente elaborar un código común con el autor y dejar llevarse con toda la imaginación. Para citar uno de éstos, es el terror que se le da al “El Capital”, que lo dice Estanislao que si no se toma como una fiesta de conocimiento, que se aborda como un deber, como algo que tenemos que entender, no se le dará el verdadero sentido que tiene esta rica obra.
Zuleta con este aparte da unas pautas claras y muy concisas de la forma cómo abordar nuestro trabajo a diario, la lectura. Nos ayuda a sacarle provecho, a no convertirnos, como él lo menciona, en “lector rumiante”.